miércoles, 8 de agosto de 2012

Charlas con músicos: hoy, Sebastián Rubin (pt. 1)


Dicen que los gustos son gustos y, en fin, no hay más que seguir dándoselos… Volvimos  (volví) a visitar el hogar de un músico para tener una de las charlas más amenas y extensas de esta sección. El anfitrión esta vez fue Sebastián Rubin, voz líder de Rubin y Los Subtitulados, junto a quienes ha publicado recientemente un álbum de (notables) canciones intitulado Más.
Rubin es como canta: cálido, fresco, claro; un gran charlador, un tipo para escuchar con atención. Así fue que nuestro diálogo se extendió durante una hora y media en la que abordamos temas de lo más variados: su trabajo, su participación radial en el programa Gente sexy, sus estudios universitarios, el éxito de Los Campos Magnéticos (su grupo paralelo), los recuerdos de Grand Prix (su anterior banda) y toda una vida  escuchando, leyendo y haciendo música.
En esta primera parte, el hombre se explaya sobre la confección de su nuevo y recomendable álbum:

Comencemos hablando de Más, que es lo reciente. ¿Cómo fue el armado del disco en cuanto a composición y grabación?Es un disco muy especial en ese sentido, porque fue armado en grupo, y aunque todos mis discos fueron armados en sala de ensayo, en este disco en particular con Los Subtitulados buscamos generar un sonido nuevo, de banda, que tiene que ver con el trabajo en el tiempo y no en la intensidad, en obras en poco tiempo. Y con eso en mente, la composición también fue diferente. En algún punto fue igual, porque las canciones salían de mí, pero llegaban a la sala de ensayo mucho menos trabajadas. Antes hacía unos demos, no muy sofisticados pero con la suficiente información como para saber la forma del tema, el beat que podía tener -sin tener baterías ni nada-, con guitarras acústicas y arreglos muy chiquititos. Pero estaban más pensados, llegaban a la sala de ensayo con más trabajo encima. Y en este disco llegaron directamente en la versión lo más cruda posible, que era lo que yo grababa cuando se me ocurría una canción: con todos sus errores, mejorando estrofa a estrofa; uno va aprendiendo una canción a medida que va componiendo. Entonces agarramos las canciones desde mucho antes, lo cual fue generando mutaciones distintas, desarrollos distintos.

Lo que tiene de particular el disco es que casi ninguna de las canciones fue tocada con los instrumentos en los cuales se compusieron. Por ejemplo, podía componer con una guitarra española y que en el disco terminara sonando como Vuelo suicida, cuyo sonido no tiene nada que ver con ese timbre. No me olvides, Margarita fue compuesto con un ukelele; Fred Astaire la escribí con un ukelele de ocho cuerdas. En ese sentido también fue algo novedoso, porque al no usar un instrumento similar a la hora de componer -como podría ser una guitarra acústica-, la información o la impronta que tenía la canción en el demo estaba abierta a cualquier tipo de interpretación, porque la íbamos a tocar con otro instrumento.
Más es el resultado de un proceso distinto para nosotros, pero que fue increíblemente satisfactorio y feliz. Y la grabación en Ion fue la frutillita de la torta: pudimos grabar en un estudio con historia, con un sonido muy especial, una sala increíble con micrófonos y mesas antiguos (y no tanto) como para lograr un sonido más cálido.

Y a vos te gusta bastante eso, ese sonido.
Sí, totalmente. Encontrar un sonido grande y al mismo tiempo preciso, cristalino. Y la verdad que se trabajó para llegar a ese lugar y logramos disfrutarlo al máximo.


¿Te parece que es el disco más grupal por cómo se laburó el armado de los temas?
Yo creo que es el disco mío que tiene la mayor impronta de una banda, desde el primer disco de Grand Prix. Creo que durante todos estos 10 o 12 años, en algún punto quise recuperar -consciente o inconscientemente- esa dinámica que es más natural en una banda cuando sos más chico, no tanto cuando ya tenés tantos discos encima (y más años). Pero lo logramos, lo cual es como una segunda oportunidad que me dio la vida de disfrutar de un grupo como cuando tenía 20, 22 años, pero con mucha más experiencia. Y es más divertido todavía, mucho más sano y mucho más valioso y lo sabés apreciar más. Estoy muy agradecido de haber tenido la oportunidad de llegar a esto, fue todo un esfuerzo.

¿Te sorprendió cómo quedaron finalmente algunos temas? 
En este caso empezamos con canciones que ni siquiera yo me propuse pensar cómo quería que sonaran al final, dejamos que cada canción fuera creciendo, desarrollándose y descubriéndose a sí misma. Y ahí encontramos cosas que nos gustaban más que otras, descartamos lo que no nos gustaba, tomamos lo que sí y trabajamos sobre eso. Así que no podría contestar la pregunta porque tampoco tenía una idea inicial.
En los otros discos había una idea primaria más fuerte, entonces tratábamos de llegar a eso de la manera más fiel posible, y aunque las canciones siempre terminaban quedando mejor de lo que yo imaginaba, lo hacíamos en un vector temporal mucho más corto. Ahora, una canción se me ocurría o la imaginaba así y los chicos la mejoraban. La sensación general es esa: que después de grabar, mezclar y masterizar, las canciones están mejor de lo que jamás imaginamos. Pero son procesos y momentos distintos.

¿Se potenció todo con el lugar de grabación también? ¿Ayudó?
Todo ayudó. Para que un disco salga bien hay un montón de eslabones y un montón de factores que influyen y el equilibrio en el cual uno transita es súper inestable en algún punto. Cualquier cosita desvía la atención, desvía una idea… Algunos de esos desvíos son súper positivos y otros te hacen volver al tablero y a tener que reescribir las cosas. Seguro que ayuda estar en un estudio en el cual todo lo que vos hacés suena tal cual lo imaginás y no hay que hacer ningún tipo de trabajo de post en términos de tener que manipular lo que uno graba para alcanzar el sonido, uno lo va alcanzando en el momento en que lo va grabando. Eso hace que las canciones lleguen mucho más puras a la mezcla, ya están casi como vos querés que suenen y no hay que hacer mucho trabajo. Entonces, sí, obviamente que potencia, porque cuanto mejor sea la calidad de los procesos de grabación, mejor va a ser el resultado final en términos de audio.

Y además porque estar en un estudio así también te inspira. Parece una cosa muy trillada pero es verdad, estás en un lugar que decís “puta, yo acá tengo que romperla”. Te motiva, te hace decir “hay que aprovechar esto”. No cualquiera puede grabar en Ion, en las condiciones que nosotros grabamos, no cualquiera puede mezclar en Revolver en las condiciones en que mezclamos; y todas esas cosas hay que saber valorarlas, agradecerlas y aprovecharlas. Creo que estamos híper contentos con Más, porque es el fruto de todo un trabajo, y es lo que soñábamos sin tener muy claro cuál era el resultado final: tener un disco que saliera y que nos hiciera sentir esto, digamos. El orgullo, el placer de escucharlo, de seguir escuchándolo…

¿Lo escuchás?
Sí. Al principio cuando salió lo escuché un poquito más. Los chicos también. De vez en cuando te dan ganas de escucharlo, es como “¡qué lindo lo que hicimos!”, está bueno.


¿Te pasa ya de querer cambiarle algo?
No. Hay un refrán que dice “las mezclas de los discos no se terminan sino que se abandonan”. Y en ese sentido nosotros hemos corregido lo que sentimos que teníamos que corregir hasta muy avanzada la mezcla. Incluso regrabamos alguna guitarra, alguna cosa que no nos gustaba… Pero el disco está. O sea, es eso, el reflejo de un momento, no cambiaría absolutamente nada. Si ahora hago otro disco por ahí haría otra cosa, pero no tengo nada de qué arrepentirme.

Grabaron rápido, ¿venían ensayados?
Veníamos muy ensayados. Se grabó en cuatro días y después hicimos un par de días más de overdubs con las voces, pero básicamente se grabó en esos cuatro días. Eran los tiempos que estaban planeados, con tranquilidad, realmente trabajamos y ensayamos pensando en la grabación y en las condiciones en las que íbamos a grabar. Pensamos en una grabación en vivo con pocos overdubs; los temas tenían que sonar bien con cinco personas tocando, sin que hiciera falta agregar mucho. Entonces, en ese sentido, la producción se centró en ese tema.

¿Pensando en el vivo también?
Bueno, en vivo siempre terminás adaptando alguna cosa. Por cuestiones de comodidad también terminás grabando algunas cosas separadas, o las acústicas… Pero sí, si la banda suena bien en vivo, en el estudio tiene que reflejar eso. Mejorarlo un poco, tener la posibilidad de hacer cosas más complejas, porque puedo cantar separado, puedo tocar separado la guitarra y en el show no. Pero digo, también depende del disco, podés grabarlo con la voz en vivo también (Neil Young lo ha hecho siempre).
No sé si pensamos tanto en vivo... el vivo es un reflejo del disco y el disco es un reflejo del vivo, se van retroalimentando.

Volviendo a la composición, ¿descartaron mucho material o quedó más o menos lo que había?
Había bastantes más proto-canciones de las que habitualmente teníamos, unas 20 cancioncitas o pedacitos de ideas de canciones sobre las cuales trabajar. Elegimos empezar por algunas y después, a medida que avanzó el tiempo, fuimos agregando otras o sumando canciones nuevas que aparecían en el trayecto. Empezamos con 6 o 7 canciones elegidas, y a partir de  ahí fuimos agregando a medida que decíamos  “bueno, acá faltaría esto, te acordás de aquella.
Entonces, quedaron cosas afuera pero no diría que canciones enteras, algunas son ideas que pueden recuperarse y quedaron un par de canciones que estuvimos ensayando unos días y dijimos “no son para el disco”. No quedó un material abismal: grabamos las canciones que más nos gustaban y que mejor quedaban para nosotros.

Una cuestión de identidad también.
Exacto. Que cuenten una historia; aunque no sea un disco conceptual, que el relato sea coherente.

¿Y están contentos con las críticas?
Estamos súper contentos, las críticas fueron relindas. Cuando uno hace un disco en los términos en que hicimos nosotros Más -si uno escucha este disco y los anteriores va a notar que la banda no es la misma- se genera una duda: "¿esto está buenísimo o es una gadorcha?" (risas). Nadie había escuchado nada, ni los amigos ni las novias, entonces decíamos “puta, ¿la gente qué va a decir?”. Habíamos tocado Margarita en los shows y lo pedían como bis, en ese sentido estábamos tranquilos pero era sólo un tema... y cuando vino Hernán Agrasar -el ingeniero de grabación- a la sala de ensayo, me acuerdo que se quedó y nos dijo “qué osado... qué manera de cambiar la forma de tocar”. Y él nos conoce: si ni él nos podía decir “¡qué bueno!”... (Risas).
A los amigos y al público les regusta el disco, pero obtener esas críticas de la prensa, de gente que nosotros admiramos y que sabe un montón, como Martín Graziano o José Bellas, siempre suma. Más allá de que todas las críticas fueron muy lindas, quizá destaco esas porque nos da mucho orgullo, es como un mimito. No es fundamental pero si lo hacen mejor.
Y sí, repito: estamos muy contentos.


* Rubin y Los Subtitulados se presentan este viernes 10 en The Roxy (Niceto Vega 5542).
Banda invitada: Mostruo! ("Somos súper fans de ellos", Rubin dixit).
20 hs - Apertura de Puertas
21 hs - Comienzo del concierto
Entradas anticipadas con descuento en Ticketek
Entradas en puerta $50
Más info en info@rubinlandia.com.ar y www.rubinlandia.com.ar



[Nota: las magníficas fotos que ilustran esta charla fueron tomdas por Lola García Garrido]

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